Editorial

 

El español más Nobel que nunca


       Cuando un escritor consagrado como Mario Vargas Llosa gana el Nobel, el mundo de las letras hispanas se viste de gala. El Premio Nobel de Literatura 2010 que se le ha concedido al escritor peruano, nacionalizado español, es un reconocimiento a una labor tanto literaria, como periodística, social y política de un intelectual que nunca ha sido políticamente correcto. Quizás sea por ello que se le ha resistido tanto el Nobel.

        Vargas Llosa es un maestro en el arte de manejar la lengua para crear grandes historias con un trasfondo de aguda crítica social y política donde lo importante es el hombre. El hombre, y también el escritor, necesitan encontrarse en situaciones límite para sacar lo mejor de sí mismos. Como el propio Vargas Llosa señala con el estilo tan tajante que le caracteriza: “A lo largo de la historia, la democracia y la felicidad no han producido nunca gran literatura”.

        Mario Vargas Llosa vivió en Barcelona en los años setenta y ha dicho en alguna ocasión que recuerda esos años “con nostalgia y amor, no porque eche de menos el franquismo, como dijo uno de mis monótonos detractores, sino porque fueron años de veras estimulantes, llenos de ilusiones. Éramos jóvenes, y  Barcelona me parecía no sólo bella y culta, sino, sobre todo, la ciudad más divertida del mundo”. En aquellos años el autor peruano publicó sus primeros libros y conoció a las dos personas que le apoyaron incondicionalmente en su carrera profesional: Carmen Balcells, su agente literaria y su editor, Carlos Barral. No vamos desencaminados al afirmar que Barcelona lo convirtió en escritor.

        Como bien dijo su amigo, escritor y periodista, Jorge Edwards  a poco de conocer la noticia, “en medio del hormigueo, de la multiplicación general de la mediocridad, es un estímulo formidable. Una oposición necesaria”.