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    El 20 de noviembre fuimos a CaixaForum a ver una exposición de fotografías. Se llama ‘Camboya, tierra de esperanza’ y las fotografías son de Gervasio Sánchez. Cuando entrábamos en la exposición había decoraciones como plantas de Camboya y ladrillos de arroz con datos. Adentro de la exposición había una pantalla con dos documentales de Oriol Gispert. Tuvimos que andar dando vueltas a la exposición porque había sillas en el centro y las personas podían sentarse y ver los documentales.

     Las fotografías tenían imágenes de cosas como personas trabajando en el campo, de personas en el mercado y de personas viviendo sus vidas.  Una sección en particular de la exposición era muy fuerte.  Era la sección de niños y jóvenes que habían sido afectados por las minas sin desactivar en Camboya, un retal de la guerra en Camboya en los años 70 y 80 y de la dictadura de Pol Pot. Los jóvenes en esas fotografías están mutilados por causa de las minas.  Había datos al lado de todas las fotografías como que hay “4-6 millones de minas todavía sin desactivar, es decir una mina por cada tres habitantes” y “Una de cada 250 personas es mutilada y en algunos provincias, como en Battambang, una de cada 90 personas.”

     La exposición era un poco triste, claro.  Una exposición con fotografías de jóvenes con prótesis, muletas y sillas de ruedas y que les faltan al menos una pierna o un brazo es triste. Además la exposición tenía los datos de un país con “el mayor porcentaje de discapacitados físicos del mundo”, un país en que “Durante los tres primeros años de paz en Camboya las minas mataron y mutilaron más personas que en 15 años de guerra”; claro, era triste.  Pero esta última frase estaba al lado de una serie de fotografías que eran, para mí, las más impresionantes y que capturaron más el sentido de la exposición. En esta serie de fotografías había un grupo de niños con un enfoque en dos niños en particular. A uno de estos niños le faltaba una pierna y al otro le faltaban las dos piernas y un brazo.  Pero esta serie no era fuerte por la falta.  Era muy fuerte porque estos niños estaban jugando en una piscina con otros niños. 

    Con los documentales en el fondo hablando de las esperanzas de personas en Camboya y mirando esta serie de fotografías, pudieron entender más el sentido del título de la exposición. Estos niños parecían tener esperanza por el futuro y había un sentido en la exposición de que Camboya es, realmente, una “tierra de esperanza.”

Exposición de esperanza

Caitlin Fones piensa que estos niños, a pesar de sus descapacidades, son el símbolo de la esperanza.

Fotos de Gervasio Sánchez, 2009.

Para leer más articulos sobre

la exposición de Gervasio Sánchez:


Mary Reindl nos informe de la historia triste de Camboya.


Guillermo Schaefer vio la tenacidad en los niños camboyanos.

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Y para leer un artículo sobre la visita de Hannah McMahon al Museu d’Art Contemporani, clica aquí.